La GLYGAL denuncia un nuevo varapalo del Gobierno al sector aceitunero extremeño al dejar el índice para el rendimiento en el 26%

Exige revisar los módulos de uva y aceituna para adaptarlos a las pérdidas y al incremento de costes del sector y a la realidad del campo
Reclama elevar el IVA compensatorio hasta el 15% para aliviar la asfixia económica de agricultores y ganaderos
Y critica que la Administración recaude miles de millones en impuestos de carburantes, fertilizantes y fitosanitarios mientras abandona al agricultor

La Comunidad de La Comunidad de Labradores considera incomprensible que el Gobierno haya decidido mantener el índice del sistema de módulos para hallar el rendimiento neto de la aceituna en el 26%, sin aplicar una reducción acorde con la situación real que atraviesan miles de explotaciones agrícolas, con la situación a la que se enfrentan los agricultores en los últimos años, y que se ha agravado desde el comienzo de la guerra de Irán.

La organización agraria recuerda que el olivar y el viñedo vienen soportando campañas marcadas por la sequía, la reducción de rendimientos, el incremento de costes de producción y una fuerte incertidumbre en los mercados, circunstancias que justifican una fiscalidad más ajustada a la realidad económica del agricultor.

En el caso de la uva tampoco se contempla la reducción necesaria, ya que mantiene el 22% para los vinos con Denominación de Origen y del 18% para el resto.

Por ello reclama una revisión inmediata de índices del sistema de módulos correspondientes a la uva y la aceituna, de manera que reflejen las pérdidas sufridas por el sector y eviten una presión fiscal desproporcionada sobre explotaciones que ya trabajan con márgenes cada vez más estrechos.

Ante el incremento continuado de los costes de producción, la Comunidad también exige al Ejecutivo una subida del IVA de compensación del régimen especial agrario hasta el 15%, una medida que permitiría amortiguar parte del impacto económico que soportan agricultores y ganaderos.

Añade que el actual sistema no compensa adecuadamente el encarecimiento de insumos esenciales y deja al productor en una posición de clara desventaja, especialmente en un contexto de subida generalizada de precios y pérdida de rentabilidad en el campo.
La Organización agraria denuncia que la agricultura soporta una enorme carga impositiva derivada del consumo de carburantes, fertilizantes y productos fitosanitarios, lo que supone una importante fuente de ingresos para la Administración. Sin embargo, lamenta que esa elevada recaudación no se traduzca en medidas eficaces de apoyo al sector primario.

La CLYGAL critica que mientras las arcas públicas se benefician de los impuestos ligados a la actividad agraria, los agricultores continúan enfrentándose en solitario a costes disparados, menores producciones y una creciente falta de rentabilidad, concluye reclamando un compromiso real con quienes sostienen la producción alimentaria y la economía rural, porque ‘no se puede exigir cada vez más al campo y devolver cada vez menos’.

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