El conflicto eleva de nuevo los precios de los insumos, fertilizantes, fitosanitarios, gasoil y energía asfixiando una vez más al productor
El combustible agrícola sube más del 40% en 7 días y de nuevo la ‘alegría’ impositiva para la Administración supone la ‘desgracia’ para el agricultor
El anuncio de EEUU de romper las relaciones comerciales con España golpea una vez más al aceite, el vino y la aceituna de mesa extremeños
La Comunidad exige medidas para que la ‘neutralidad’ del Gobierno no acarree consecuencias económicas nefastas para los agricultores
La Comunidad de Labradores y Ganaderos de Almendralejo (CLYGAL) denuncia que las decisiones del Gobierno de España, en el marco de la guerra de Irán, vuelven a cargar contra el campo y los agricultores extremeños, provocando graves perjuicios tanto por el incremento de los precios en los insumos como en el comercio de sus productos.
El conflicto bélico ha vuelto a encarecer los costes de producción por enésima vez, asfixiando más a los agricultores, que ven cómo los fertilizantes, los fitosanitarios, el gasóleo y la energía vuelven a dispararse, elevando los precios y reduciendo la rentabilidad de sus explotaciones ya prácticamente nula.
La CLYGAL afirma que el combustible agrícola ha escalado más del 40% en la última semana, proporcionando una ‘alegría impositiva’ por la ingente recaudación de impuestos que ello supone para la Administración, mientras el productor tiene que hacer encajes de bolillos para sufragar estos gastos desmedidos.
La Comunidad de Labradores añade que el veto del ‘régimen sanchista’ a la utilización de las bases americanas en territorio español, para apoyo logístico, ha provocado el anuncio de la ruptura de relaciones comerciales con España, viéndose nuestros productos ‘estrella’ como el AOVE, el vino y la aceituna de mesa como los más directamente afectados para la exportación a EEUU.
La Comunidad de Labradores concluye reclamando medidas efectivas para que la neutralidad que mantiene el Gobierno de España ante el conflicto de Irán, no acarree consecuencias económicas nefastas para los agricultores y la población en general, como estamos sufriendo ahora.




