Fitoal Go introdujo estas técnicas agrícolas de última generación hace 4 años, con el fin de mejorar la productividad de las explotaciones vitivinícolas y recuperar la rentabilidad que en los últimos se ha ido perdiendo. Hablamos con Antonio Ortiz, gerente del Grupo Ortiz.
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“Con estos soportes el potencial productivo de una planta puede prolongarse hasta los 20 años para que la explotación sea rentable”
¿Qué son los portainjertos de la Serie-M?
Los portainjertos M-1, M-2, M-3 y M-4 son el resultado de una compleja y dilatada investigación llevada a cabo por la Universidad de Milán junto con el gobierno italiano, con el fin de hacer la planta de la vid más resistente a todos aquellos factores que pueden afectarle negativamente en su crecimiento y desarrollo y, por tanto, reducir su producción. Aunque la investigación continúa su curso y estos portainjertos se encuentran en fase experimental, la cooperativa italiana Vivai Coperativi Rauscedo (VCR) alcanzó un acuerdo con la Universidad de Milán para la producción y comercialización de los soportes M-1, M-2, M-3 y M-4.
¿Qué aplicación tienen en nuestra tierra estos nuevos soportes de planta?
La humedad que guardan los suelos arcillosos de la Comarca de Tierra de Barros supone una gran ventaja, sobre todo para sacar adelante las explotaciones de viña y olivar de secano que predominan en nuestra zona, pero esa humedad también entraña un serio problema, al tratarse del ‘caldo de cultivo’ propicio para la proliferación de patógenos que acaban pudriendo la raíz de la planta y reduciendo su vida productiva. Cuando reducimos la producción reducimos la rentabilidad y recuperarla es el objetivo principal de esta innovación tecnológica-agrícola.
¿Por qué la duración de una viña hace 40 años era mucho mayor que actualmente?
Con la entrada en vigor de la Política Agraria Comunitaria una de las líneas de ayudas a la que muchos agricultores de nuestra tierra se han acogido ha sido la destinada a la reestructuración del viñedo, y entre las exigencias comunitarias se encuentra la de arrancar y plantar la nueva viña en un plazo que no exceda los dos años, eso provoca que los suelos, a diferencia de hace 40 años, no tengan el tiempo suficiente para sanearse y eliminar los hongos patógenos que provoca la humedad y acabe pudriendo la raíz. Antes, transcurrían 4 ó 5 años entre el tiempo destinado a barbecho y la siembra de cereal, tiempo suficiente para que la tierra se regenerase -ayudada con fitosanitarios permitidos entonces- y no sufriera las consecuencias de esos patógenos provocados por la humedad.
¿Cuál es la vida de las plantaciones de viña que se han llevado a cabo en los últimos años?
Podemos estimar que entre 10 y 12 años manteniendo una producción aceptable, pero a partir del segundo año comienzan a aparecer síntomas de asfixia radicular por la podredumbre blanca de la raíz, y en la séptima u octava cosecha el potencial productivo de la planta puede reducirse hasta un 70%, debido a que esos agentes patógenos atacan la raíz de una cepa más débil que las que se utilizaban hace 50 años.
¿Qué conseguimos con estos novedosos portainjertos?
La Serie M-2, que es la más utilizada en nuestra tierra, tiene tres cualidades destacables: La primera es su resistencia al estrés hídrico y en una tierra de secano es fundamental; en segundo lugar, resiste muy bien la caliza activa y, por último, pero no menos importante, se defiende de un ambiente de hongos patógenos como los que provoca la humedad. Así, mientras que las plantas que se utilizan comúnmente pueden tener una vida rentable de unos diez años, con estos soportes la explotación podrá prolongar su rentabilidad hasta los 20 años.

¿Cuál es la experiencia de Fitoal GO con estos novedosos soportes?
Nosotros hace 4 años empezamos a plantar variedades no autóctonas como Tempranillo y Cabernet Sauvignon con el soporte M-2, y hace dos años
introdujimos variedades más locales como Cayetana y Pardina; en total más de 1,5 millones de plantas que comienzan a dar unos resultados espectaculares, puesto que ya podemos comprobar que nos encontramos ante una planta con mayor vigor, mejor aspecto, color y más saludable, lo que indica su resistencia a los patógenos y la caliza activa, así como a la sequía.
¿Qué acogida ha tenido esta técnica agrícola de última generación por parte de los productores locales?
Tengo que confesar que muy positiva, puesto que agricultores que comenzaron a utilizar estos portainjertos hace cuatro años, posteriormente han hecho nuevas plantaciones y han querido estos novedosos soportes para sus explotaciones.
¿Cree que a medio plazo los portainjertos de la Serie-M sustituirán a los más tradicionales?
Estoy convencido de que los portainjertos Serie-M son la solución a la rentabilidad del viñedo tradicional, porque no es previsible que la Comisión Europea amplie los plazos para llevar a cabo el arranque y replantación de viñedos, y los agricultores seguirán acogiéndose a estas líneas de ayuda a la reestructuración bonificadas hasta el 75%. Además, si hay que llevar a cabo esta operación cada 10 años, con soportes y plantas tradicionales, la rentabilidad de la explotación se reduce considerablemente, tanto por el tiempo necesario para el crecimiento de la planta, como por la reducción de la productividad a causa de los patógenos de la tierra. Por eso, garantizar la rentabilidad de una viña durante 20 años se presenta como una buena alternativa para el productor.




